sábado, 3 de junio de 2017

IBÓN DE LAS PAÚLES


Tramacastilla de Tena - Ibón de la Sierra. Así es como se debería titular esta entrada en el blog, pues ese era el plan inicial. Pero como se suele decir "el hombre propone y Dios dispone", y ni empezamos en Tramacastilla, ni acabamos en dicho ibón...


Embalse de Escarra

Nueve personas salimos de Zaragoza bien temprano camino del Pirineo. Antonio, el presi del club de montaña Aventuras Trepakabras, había alquilado una Vito para la ocasión y cupimos todos perfectamente. 

En Senegüé, en el hotel Casbas, paramos a desayunar. Allí miramos el mapa y vimos la ruta. Nos esperaban varios kilómetros por aburrida pista desde Tramacastilla hasta el primer ibón, el ibón de Las Paúles. Así que buscamos otra alternativa: hace un mes, fuimos a Punta Cochata desde Escarrilla y a la vuelta bajamos por el Paso de Crampas. La idea era hacer lo mismo pero en sentido contrario, de esta manera iríamos entre bosque.

De izda. a dcha. Eugenio, Antonio, Encarna, Fernando, Bastien, Maite, Carlos y Virginie.

Comenzamos a caminar sobre las 9:30. La meteo anunciaba nubes y temperatura suave, y efectivamente nos hizo un día magnífico para caminar.

La primera hora de ruta es toda cuesta arriba hasta llegar al desvío de Sallent de Gállego. Llevamos un ritmo bastante uniforme a excepción de Fernando que no se encuentra bien, y Carlos y yo caminamos junto a él cerrando el grupo.






En el desvío nos reunimos todos. Llevaban esperándonos buen rato. Antonio se quedó con Fernando, y el resto continuamos. Quedamos en que a la vuelta del ibón, nos veríamos en el embalse de Escarra.




Al rato llegamos al embalse de Escarra. Cruzamos la presa, y seguimos su orilla hasta el final.

Embalse de Escarra

Aquí Eugenio nos comenta que si vamos directamente al ibón de la Sierra, nos perdemos el de Las Paúles, y propone desviarnos de la ruta para ir a verlo. La respuesta afirmativa del grupo es unánime, así que siguiendo el mapa que llevaba en el GPS Eugenio, fuimos hasta dicho ibón obviando caminos y yendo campo a través.






Después de tomar algo de fruta e hidratarnos, continuamos la ruta. Llegamos a una pista y la tomamos a la izquierda. Al cabo de unos minutos Bastien me advierte: "¿No deberíamos ir hacia la derecha?". "No, nooo... Mi supermegachachi GPS dice que el end of route está a la izquierda, y el de Eugenio también". Craso error...

Al cabo del rato, vemos una bifurcación de pistas. Una va hacia abajo y otra sube. Mi GPS dice que es la que baja y el de Eugenio la que asciende. El resto de la gente opina que tiene que ser la que sube, ya que en el mapa que nos enseñó Antonio en la cafetería de Senegüé, se veía claramente por las curvas de nivel, que el ibón de la Sierra está mucho más alto que el de Las Paúles. Pues para arriba que vamos todos.




Nos damos cuenta tras unos kilómetros, que la pista da una vuelta tremenda, y que sería mejor acortar por en medio. Así que nos salimos de ella. Las vistas son impresionantes.






Volvemos a salir a la pista justo al lado de un refugio. Cuando nos reagrupamos todos continuamos la marcha, pero a los pocos metros... ¡oh sorpresa! Un cartel nos indica que estamos cerca del ibón de Piedrafita. Eso significa que estamos lejos de narices del ibón de la Sierra y que hemos ido en dirección contraria. Efectivamente, Eugenio se da cuenta que se ha confundido de ibón e iba dirigiéndonos al de Piedrafita. Planteamos la posibilidad de ir y que Antonio nos venga a buscar a Piedrafita, pero no conseguimos contactar con él a través de la emisora, así que damos media vuelta para volver al punto de partida.

No habíamos comido todavía, y decidimos hacerlo junto al río, en un lugar precioso.




Nos mojamos los pies en el agua helada del río, y comimos sobre el césped. Se estaba en la gloria. Tras el merecido descanso, reanudamos la marcha.




Volvimos a la pista, y posteriormente al desvío. Volví a insistir que mi GPS indica que el ibón es hacia abajo, pero me explican que el "end of route" no es el ibón de la Sierra, sino Tramacastilla de Tena, ya que es el track de la excursión que pensábamos hacer, y que empieza y termina en Tramacastilla. 

Al rato, volvimos a divisar el embalse de Escarra. Antonio seguía sin responder a las llamadas de la emisora, y seguíamos todos sin cobertura de móviles.



En la presa no estaban ni Antonio ni Fernando. Comenzamos a tener alguna rayita de cobertura según las compañías telefónicas, y le enviamos wasaps diciendo que comenzábamos el descenso hacia Escarrilla.





Al final, Bastien consiguió hablar con Fernando, que ya estaban en Escarrilla. Y allí nos dirigíamos esperando la deseada cervecita en la terraza del bar del camping, sobre todo los que ya nos habíamos quedado sin agua...

El descanso del guerrero...
Al final, todos estuvimos de acuerdo en que lo de menos fue qué ibón vimos o dejamos de ver, pues disfrutamos de una jornada magnífica.









martes, 23 de mayo de 2017

CAÑÓN DE RÍO LOBOS


Los clubes de montaña Aventuras Trepakabras de Zaragoza y el China Chana de Alfamén, organizan y fletan conjuntamente un autobús al Parque Natural del Cañón de Río Lobos: profundo cañón calizo formado por una antigua e intensa erosión fluvial del río Lobos. Se sitúa en las sierras de pie de monte que separan las estribaciones de la Cordillera Ibérica y la alta meseta del Duero. El río se encajona desde Burgos y continúa horadando las calizas cretácicas en Soria recorriendo más de 25 km.

A las 6:15 de la mañana partimos en el bus los de Zaragoza en dirección Alfamén para buscar a los compañeros del club China Chana, y tras 240 km y una parada para tomar un café en Almazán, llegamos a Ucero.

Listos para comenzar a caminar. Al fondo el castillo de Ucero, del siglo XIII.

En el parking Casa del Parque, a unos 500 metros de esta población, bajamos y nos preparamos para iniciar la marcha. Somos 50 personas en total, 46 que hemos venido en bus más 4 en vehículos propios. Se trata de mucha gente y hay que organizarse, así que los monitores de ambos clubes se reparten entre cabeza, mitad y final del grupo provistos con walkies. A mí me dan un walkie y me asignan la zona central.

Comenzamos a caminar en ascenso por la "Senda de la Gullurías" (PRCSO67), entre sabinas y pinos.

Restos de un horno o "calera", donde se obtenía "cal viva" sometiendo a la piedra caliza a un proceso de calcinación.

Tras 2,5 km llegamos al mirador de las Gullurías, donde divisamos el Cañón y las oquedades que la erosión del río y disolución de la roca caliza provocaron, dando refugio a aves como el buitre leonado, águila real, halcón y búho real. 





Tras las fotos de rigor, continuamos caminando en descenso por un bosque de pino negro hasta enlazar con la PRSOBU65. Por el camino admiramos las peonias silvestres, que estaban en plena floración.




Unos 2 km más tarde, llegamos al río Lobos y divisamos al fondo la ermita de San Bartolomé.





Asentada sobre un peñasco de roca natural, esta ermita del siglo XIII es una construcción románica de transición al gótico. Su origen templario (rodeado siempre de aspectos místicos y esotéricos) y el bello paraje que rodea el templo, convierte la ermita en uno de los puntales turísticos no ya de Soria, sino de Castilla y León.








Aquí paramos un buen rato, pues aparte de la ermita, hay que contemplar las cuevas y una ventana natural desde donde se divisa la senda del río.







Las cuevas de San Bartolomé, son dos cuevas próximas entre sí y de diferente tamaño, por lo que se las conoce como Mayor y Menor. En ambas se conservan restos de grabados de la Edad de Bronce. Desde el interior de la cueva Mayor, se obtiene una vista muy especial de la ermita.




Continuamos más tarde por la Senda del Río: un tranquilo y precioso paseo de 8,5 km, que nos llevaría hasta el Puente de Los 7 Ojos, amenizado por el vuelo de las rapaces y el croar de las ranas que habitaban entre los nenúfares










Uno de los recursos tradicionalmente  aprovechados en la zona, era la recogida de miel. En la zona conocida como "el Colmenar de los Frailes" albergaba colmenas de la comunidad templaria. Estaban fabricadas con troncos huecos de árboles y se alineaban sobre los resaltes rocosos del cañón.






Sobre las 2 y media, el grupo se dividió en dos: unos querían comer ya, y otros continuar y hacerlo junto al Puente de Los 7 Ojos (que es donde nos esperaba el autobús). Yo fui del primer grupo.

Puente de Los 7 Ojos.

Fin de la excursión.


No conocía esta zona, y me ha sorprendido muy agradablemente. La temperatura ha sido perfecta para caminar y hemos conocido gente muy maja. Un día 10.